Bricolage
Las tenía perfectamente organizadas, cada una en su lugar. Ninguna se repetía y todas cumplían una función predeterminada para una ocasión particular. La que usaba para ir al trabajo todos los días ya estaba un poco vieja, las manchas y agujeros se empezaban a notar. Otra, que también tenía sus años, era la de los viernes que usaba para las cenas con amigos. Además, tenía una para los domingos familiares. Otra, para su segundo grupo de amigos (que claramente no podían verlo con la primera). Una para ir al gimnasio. Y otra para las clases de inglés que había empezado recientemente. En otra parte de la casa conservaba algunas especiales, como la que utilizaba para ir a las entrevistas de trabajo y la que se ponía para ir a citas. Esta última, estaba separada y completamente cubierta para que no se arruinara con la humedad ni las polillas. En el último tiempo, no había tenido ocasiones para sacarla de su escondite impoluto, por eso se mantenía en el mejor estado, pero ya tenía su tiempo...