Krampus

Acostumbrada a las navidades de verano en Argentina, vivir las fiestas en países del otro hemisferio me trajo una nueva perspectiva. Las Navidades en invierno se viven de manera distinta, los mercados de Navidad tienen su encanto, el vino caliente trae un sabor especial y aparecen nuevas tradiciones. En Austria, me encontré con que el protagonista de la Navidad no era ni Jesús, ni Papá Noel, ni siquiera el Grinch o algún personaje que me resultara conocido. En Tirol, el protagonista es el Krampus.


¿Quién es el Krampus?

El Krampus sería como el angelito malo que acompaña a San Nicolás. Es una figura de la mitología alpina que tiene cuernos grandes, pelo oscuro, una lengua larga, colmillos afilados y que suele andar con cadenas o cascabeles. También puede llevar una bolsa para meter a los niños que se portaron mal… ¿Viejo de la bolsa, sos vos?

El nombre Krampus viene del alemán “Krampen”, que significa “garra”. Esta criatura tiene raíces paganas, pero se la incorporó a la celebración cristiana como contraparte del amoroso San Nicolás, quien premia a los niños buenos.

Krampuslauf

Desde el siglo XVI aproximadamente hasta la actualidad, el 5 de diciembre (víspera del día de San Nicolás, que es el 6 de diciembre) se celebra la noche del Krampus. Se trata de un desfile en el que los hombres se disfrazan de la criatura. Usan máscaras talladas a mano y, junto a los cascabeles emblemáticos, llevan látigos y varas para asustar al público. Se supone que el uso de la violencia no está permitido, aunque las interacciones con el Krampus no son aptas para aquellos que se asustan fácilmente. Te invito a que busques imágenes de las máscaras, te hacen pensar dos veces antes de portarte mal…


Lo sagrado y lo profano

Este es un ejemplo de muchas tradiciones paganas que con el tiempo se integraron a las celebraciones cristianas. Hay mucho para decir sobre estos procesos de sincretismo religioso, pero me parece interesante conectarlo con las ideas de Mircea Eliade. Este filósofo e historiador, habla de la complejidad de la experiencia humana partiendo de dos conceptos: lo sagrado y lo profano, como aspectos complementarios de la existencia. Son dos categorías que permiten entender cómo los seres humanos experimentamos la realidad.

En la celebración del Krampus, vemos claramente cómo San Nicolás se presenta como lo SAGRADO, quien se apega a la moral, la justicia y los valores religiosos. El Krampus, por otro lado, hace su mejor interpretación de lo PROFANO, lo oscuro, lo caótico. Esa naturaleza salvaje de la existencia humana se ritualiza para poder incorporarse a lo sagrado. De hecho, algo similar pasa en el carnaval en el norte de Argentina y en tantos otros lugares. En el carnaval de Jujuy se habla del “Desentierro del diablo” que da inicio a la celebración. Los “diablos” representan el espíritu del carnaval, y una vez que comienza, se genera un clima de liberación, desinhibición y alegría.

Los humanos generamos rituales porque estos dan lugar a lo que Mircea Eliade llama “Hierofanía”: la manifestación de lo sagrado en lo profano. Es decir, a través de estos rituales que se manifiestan en lo cotidiano, lo ordinario, logramos acceder a aquello trascendental. Aquí tiene un valor fundamental el mito: narraciones que explican el origen del mundo. Cuando el ritual está basado en un mito, cada vez que accedemos a este, estamos de alguna forma conectando con lo sagrado y reactivando esa relación con lo divino.

Rituales y celebraciones

Aunque resulte sorprendente que tradiciones como la del Krampus se sigan sosteniendo, lo cierto es que hay dos funciones principales que es necesario reconocer. Por un lado, son espacios que habilitan la conexión con el lado salvaje del humano, que no está permitido en otros contextos. Por otro lado, mantener el mito implica una permanente reconexión con una fuerza más grande, que no tiene que ver con la presencia del Krampus o de cualquier otro personaje, sino con los valores y creencias sobre los cuales se fundó esa sociedad y cultura.

Este personaje tiene un rol importante en sociedades como la tirolesa. Hoy se presenta con menos violencia y más atractivo turístico pero sigue siendo un evento que invita a dejar salir lo caótico que hay en cada uno.

Tanto como sociedad, como a nivel individual, hay una parte salvaje que pulsa por salir, especialmente cuando está constantemente reprimida. Aunque no en todas las culturas exista un Krampus, todas experimentan, de alguna manera, ese juego eterno entre lo sagrado y lo profano.

¿En qué espacios dejás salir tu lado más salvaje y descontrolado?

Todos necesitamos liberarnos de alguna forma y, al mismo tiempo, encontrar una conexión con algo más importante. Esto trasciende las religiones específicas y conecta con la visión del mundo que une a una comunidad. Por eso, las fechas como Navidad, Año Nuevo, el Día de la Independencia, etc. tienen un sabor especial. No son solo una excusa para celebrar o consumir. También son los eventos que nos conectan con un evento fundacional.

¿Qué rituales o celebraciones conectan tu realidad ordinaria con lo sagrado?




Comentarios

Entradas populares de este blog

La ciudad de los CANUTS

Arte mudéjar