La ciudad de los CANUTS
Tomé un colectivo en dirección al barrio de La Croix-Rousse y me bajé en una plaza que parecía estar rodeada de cafés y bares pintorescos. Atravesé una feria y, al doblar la esquina, lo primero que vi fueron unas esculturas/bancos de hormigón que, de lejos, parecían ser maníes gigantes.
Pero… ¿maní?
No tenía sentido.
Me acerqué, me senté en uno y me quedé un rato tratando de entender de qué se trataba. Resulta que eran cocons, palabra en francés que me genera absoluta ternura, y que significa “capullos”. La Place des Tapis (donde se encuentran los cocons de la seda), así como todo el barrio de La Croix-Rousse, rinde homenaje a los Canuts. Por eso, esta colina de Lyon se apoda “la colina que trabaja”, a diferencia de la otra colina que hay en la ciudad, conocida como “la colina que reza” porque en la cima se encuentra la Basílica de Notre-Dame de Fourvière. Ahora bien… ¿qué son los Canuts? ¿Y cómo están relacionados con el trabajo?
CANUTS
Desde el siglo XVI, Lyon tenía el monopolio comercial de la seda en Francia gracias a su ubicación estratégica. Esto llevó a que, durante los siglos XVIII y XIX, se instalaran en el barrio de La Croix-Rousse importantes ateliers y canuts, estos últimos son los tejedores. El tissu lyonnais (tejido de Lyon) se convirtió en símbolo de lujo. Dicen que María Antonieta era clienta frecuente y buscaba tejidos para sus vestidos y para la decoración de Versalles. La que puede, puede, amor.
Lo que más llama mi atención no es este negocio alrededor de la seda que se generó entre el Ródano y el Saona (los ríos que atraviesan la ciudad de Lyon), sino las curiosidades que surgen a partir del desarrollo de esta industria. Por ejemplo, nos encontramos con un personaje principal: Joseph Marie Jacquard, quien parece haber sido un precursor de la programación.
¿Programación? ¿Lenguajes de programación informáticos? ¿De esa programación estamos hablando?
Sí. Resulta que este inventor, en 1804, creó un sistema con tarjetas que permitía tejer patrones complejos de forma automática. Esta automatización no solo ahorró tiempo y redujo el margen de error, ya que los patrones no se realizaban manualmente, sino que también fue uno de los primeros ejemplos de cómo una máquina puede "leer" instrucciones para realizar tareas específicas. Este método automatizado de control basado en datos luego fue una inspiración para otros personajes, como Charles Babbage o Ada Lovelace, que realizaron avances en el mundo de las computadoras y el software.
TRABOULES
Buscar traboules por Lyon es un planazo, sobre todo si te gustan las películas de terror (si no te gustan, te recomiendo que los recorras acompañado). No todos están abiertos a los turistas; algunos son privados. Y en todos se pide que hagas silencio y respetes a los vecinos. Pero existen más de 450 pasadizos, de los cuales varios se pueden recorrer. Abrís una puerta, recorrés pasillos, te encontrás con patios, escaleras y, de repente, salís a otra calle. Recordemos que Lyon está construida sobre colinas, así que puede que abras una puerta que te lleve colina arriba sin que se sienta tanto la subida (que, créeme, si estás a pie, se siente) o puede que el pasadizo te deje más abajo de lo que pensabas. Bueno, en definitiva, como cualquier recorrido en la vida. Vamos abriendo puertas confiando en que sea un pasaje que nos deje más cerca de donde queremos llegar.
LE MUR DES CANUTS
Lyon es una ciudad que cuenta su historia a través de las paredes y los pasillos de sus edificios. Hay que animarse a recorrer, capa por capa, pasillo por pasillo, como si estuviéramos deshilando lo que es y lo que alguna vez fue. Es una ciudad que encierra misterios entre sus paredes, pero también está llena de colores y arte. Me gusta el equilibrio que existe entre valorar lo viejo y actualizarse constantemente. Es un buen ejercicio: reconocer cuáles son las bases que fundaron la realidad que existe hoy y cuáles son los componentes actuales de esa realidad.
¿Cómo llegó a ser lo que hoy es? ¿Qué es hoy?
Al final, Lyon nos invita a pintar nuestros propios murales y recorrer nuestros traboules internos.
¿Cómo llegué a ser lo que soy hoy? ¿Qué soy hoy?
¿Te lo preguntaste?
¿Cada cuánto te permitís volver a pintar tu mural?
¿Alguna vez te perdiste en tus traboules? Tenés que saber que, aunque algunos dan miedo, siempre se logra salir.



Comentarios
Publicar un comentario